Caminemos juntos hacia el CENTENARIO
de la presencia Jesús María en el Río de la Plata
El 25 de setiembre de 2009 comenzaron los tres años de preparación para celebrar el Centenario de la llegada de las primeras religiosas de Jesús María a América del Sur.
En 1912 Madre Esperanza Mas de Xexás Belza y Madre Hidelisa que, acompañadas por la protección maternal de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, legaron desde España al puerto de Buenos Aires con el deseo de dar a conocer y amar a Jesús y a María.
Nuestro lema para el Centenario:
“Jesús María el Proyecto de Claudina… Un proyecto para Todos”.
2009: Jesús María
“En Jesús María nos conocemos”
2010: El Proyecto de Claudina
“Claudina nos convoca”
2011: Un Proyecto para Todos
“JM para mí, para todos”
ORACIÓN DEL CENTENARIO
Padre y Señor de la historia,
que atrajiste con tu Bondad el corazón
de Claudina, y junto a ella nos llamaste
a compartir tu Amor con los que no te conocen,
mira con ternura a esta Familia de Jesús María,
que nació y creció en Argentina y Uruguay,
gracias a la generosidad y valentía de quienes,
ayer como hoy, han construido y
construyen esta historia gloriosa
que tenemos para agradecer y contar.
Te damos gracias
por la Vida en abundancia que ha atravesado
nuestra historia a lo largo de cien años.
Por tu Espíritu, que sigue animándonos
e impulsándonos a revitalizar nuestro ser
y nuestro actuar.
Por María, Nuestra Señora del Sagrado Corazón,
que quiso acompañar el caminar de nuestra
Provincia desde sus comienzos.
Te pedimos
que nos sigas revelando tu Bondad a través de
la Ternura del Corazón de tu Hijo, y nos enseñes
a amar con sus mismos sentimientos.
Que nos impulses a celebrar y alimentar la vida,
compartiendo el pan, sosteniendo la debilidad,
acogiendo la diversidad.
Que nos animes a seguir construyendo
el espíritu de familia, afianzados en la alabanza,
el perdón y el amor a la Eucaristía.
Que tu Espíritu, que guió los primeros pasos
de Jesús María en nuestra Patria
nos impulse a seguir construyendo,
con audacia y confianza, el futuro que Dios
soñara en el corazón de nuestras primeras Madres.
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